Los ayoreos

Excavadoras invaden tierra de indígenas aislados

Los indígenas ayoreo-totobiegosodes viven en el Chaco, una enorme extensión de monte que se extiende desde Paraguay hasta Bolivia y Argentina.

Su territorio ha sido adquirido por especuladores y terratenientes, y está siendo talado con rapidez.

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Hay varios subgrupos diferentes de ayoreos. Los más aislados son los totobiegosodes (cuyo nombre significa “gentes del lugar de los cerdos salvajes”).

Desde 1969 muchos de ellos han sido expulsados de la selva, pero algunos todavía evitan cualquier contacto con foráneos.

Su primer contacto duradero con los blancos tuvo lugar durante los años 40 y 50, cuando los granjeros menonitas establecieron colonias en sus tierras. Los ayoreos se resistieron a esta invasión, y hubo muertes en ambos bandos.

En 1979 y 1986 el grupo fundamentalista estadounidense “Misión Nuevas Tribus” (MNT), ayudó a organizar “cacerías humanas” en las que por la fuerza se sacó del bosque a un gran número de totobiegosodes. Muchos ayoreos murieron en estos encuentros y otros sucumbieron más tarde a causa de enfermedades.

Informe desde el ChacoUn reportaje especial desde el Chaco paraguayo. Indígenas ayoreo recientemente contactados están preocupados por el futuro de sus familiares no contactados.

Otros grupos de totobiegosodes salieron del bosque en 1998 y 2004, ya que las invasiones continuas en su tierra les hacían abandonar constantemente sus hogares y vivir en condiciones muy duras. Un número desconocido lleva todavía una vida nómada en la selva.

La mayor amenaza actual a la que se enfrentan los totobiegosodes viene encarnada por la firma brasileña Yaguarete Porá, que posee 78.000 hectáreas en el corazón de su territorio. Muy cerca de allí han sido avistados indígenas ayoreos aislados recientemente.

Yaguarete planea talar la mayor parte de esta zona para crear pastos de ganado, lo que sin duda tendrá consecuencias devastadoras para estos indígenas y para su capacidad de poder seguir viviendo allí.

¿Cuál es el problema?

En 2013 un informe de la Universidad de Maryland (EE.UU.) reveló que el Chaco paraguayo tiene la tasa más rápida de deforestación en el mundo.

Las tierras habitadas por los ayoreos son algunas de las últimas zonas boscosas que quedan en pie en la región del Chaco, un gran testimonio de las habilidades conservacionistas de la tribu.

Sin embargo, la presión para alterar el bosque es inmensa. En la actualidad, casi toda la tierra de los ayoreos está en manos de terratenientes que contratan a equipos de trabajadores para talar el bosque de madera valiosa y así poder introducir ganado. Muchos de estos terratenientes son menonitas, pero la mayor parte de la tierra de los ayoreos ha sido comprada por paraguayos ricos y, especialmente, por empresas ganaderas brasileñas.


Los indígenas piden la titularidad territorial sólo sobre una porción de su territorio. Sin su bosque no pueden alimentarse ni subsistir, y están muy preocupados por sus familiares no contactados que aún viven allí.

En virtud de la legislación paraguaya, el área reclamada debería haber quedado bajo titularidad indígena hace años, ya que tanto ésta, como la Constitución del país, reconocen el derecho de los indígenas a la titularidad sobre sus tierras tradicionales.

Pero los poderosos terratenientes han bloqueado la legislación en repetidas ocasiones y ya han excavado ilegalmente parte del bosque.

CrisisMientras las topadoras y los terratenientes ganaderos invaden cada vez más su territorio, los ayoreos de Paraguay están preocupados por la seguridad de sus parientes no contactados.

En el corazón del territorio indígena hay una parcela de unas 78.000 hectáreas que pertenece a la firma brasileña Yaguareté Porã. La compañía ya ha talado una extensa área boscosa que se encuentra muy cerca de la zona donde recientemente han sido avistados indígenas aislados.

En respuesta a la indignación colectiva desatada por este hecho, la empresa anunció un plan de crear una “reserva natural” en su territorio, pero lo que en realidad intenta es destruir unos dos tercios del bosque de la zona.

Debido a esto, Yaguareté fue premiada por Survival en 2010 con el premio al Mejor Lavado de Imagen Ecológico.

Con la tala de esta enorme área boscosa, los indígenas totobiegosode aislados no tendrán lugar donde esconderse. Sus familiares ya asentados intentan protegerlos desesperadamente.

La bestia con piel de metalEn 1994 el conductor de una excavadora que estaba removiendo tierras en la selva fue atacado en la oscuridad de la noche. Aunque no lo sabía, estaba destruyendo los jardines y los campos de caza de un grupo de familias ayoreo-totobiegosodes. Uno de los indígenas, Esol, se vio obligado a salir de la selva en 2004. Aquí nos cuenta su ataque a la excavadora.

¿Cómo viven?

Los totobiegosodes viven en pequeñas comunidades. Cultivan calabazas, habas y melones en la tierra arenosa y cazan en el bosque. Las grandes tortugas, los cerdos salvajes y la abundante miel silvestre son comidas muy preciadas por los totobiegosode.

Cuatro o cinco familias viven juntas en una casa comunal en el bosque. Un pilar central de madera da soporte a una estructura abovedada formada por ramas más pequeñas, y coronada por barro seco.

Miembros del grupo ayoreo-totobiegosode en Paraguay el día de su primer contacto en 2004.
Miembros del grupo ayoreo-totobiegosode en Paraguay el día de su primer contacto en 2004.
© GAT/Survival

Cada familia dispone de un fuego propio en el exterior. Sólo duermen dentro cuando llueve.

El ritual ayoreo más importante recibe su nombre de asojna, el chotacabras. El primer canto de este ave anunciaba la llegada de la estación lluviosa y un mes de celebraciones y festejos.

Una casa abandonada en el Chaco paraguayo perteneciente a indígenas aislados ayoreo-totobiegosodes.
Una casa abandonada en el Chaco paraguayo perteneciente a indígenas aislados ayoreo-totobiegosodes.
© Survival

Los ayoreos que actualmente viven en comunidades sedentarias viven en cabañas individuales familiares. A quienes han perdido su tierra no les queda más elección que convertirse en explotados trabajadores de las haciendas ganaderas que han ocupado buena parte de su territorio.

Los evangelizadores de Misión Nuevas Tribus tienen un puesto cerca de las comunidades, y ejercen una gran influencia sobre sus vidas diarias. Bajo el influjo de estos misioneros fundamentalistas, el ritual del asojna y muchos otros fueron suprimidos.