Activista medioambiental ayoreo, última víctima de una epidemia mortal

Chagabi trabajó durante décadas junto a su pueblo para defender su tierra ancestral y a sus parientes no contactados.

Chagabi trabajó durante décadas junto a su pueblo para defender su tierra ancestral y a sus parientes no contactados.

© Gerald Henzinger/Survival

Chagabi Etacore, un líder y defensor medioambiental ayoreo-totobiegosode muy respetado, ha fallecido. Chagabi es la última víctima que se cobra la epidemia de la tuberculosis y otras enfermedades emparentadas que han devastado a las comunidades indígenas ayoreo-totobiegosodes.

Como muchos en su comunidad, contrajo la tuberculosis durante el contacto con su tribu cuando de niño fue expulsado forzosamente del bosque. Desde entonces ha padecido enfermedad pulmonar crónica, una señal de la negligencia de los servicios médicos de Paraguay con las comunidades ayoreos recientemente contactadas.

En las décadas de los años 70 y 80, el grupo misionero fundamentalista norteamericano Misión Nuevas Tribus (ahora llamado Ethnos360) organizó “cacerías humanas” en las que se capturaba a grandes grupos de ayoreos no contactados en el bosque y se los trasladaba a la base de los misioneros. Allí estuvieron expuestos a enfermedades frente a las que no tenían inmunidad. Muchos ayoreos han muerto como consecuencia directa de estos contactos forzosos, y muchos más han perdido la vida en los últimos 40 años como resultado de infecciones secundarias.

Un número desconocido de indígenas ayoreos permanece sin contactar en el bosque, evitando el contacto con foráneos. Son el último pueblo indígena aislado que queda en América fuera de la Amazonia. Habitan en el corazón del Gran Chaco paraguayo, el bosque que registra la deforestación más rápida del mundo.

Survival se opone a los intentos por parte de foráneos de contactar a pueblos indígenas no contactados. Iniciar el contacto debe ser exclusivamente decisión de ellos. Aquellos que entran en territorio de pueblos indígenas aislados les están negando esta capacidad de elección. Algunos académicos siguen defendiendo el “contacto forzoso”. Sin embargo, los pueblos indígenas, incluidos aquellos recientemente contactados, han confrontado estas ideas por “arrogantes”, “peligrosas” y “genocidas”.

Chagabi luchó durante décadas junto a su pueblo para defender su tierra ancestral y a sus familiares no contactados de los foráneos que invaden sus territorios y roban sus recursos. Era un pilar para su comunidad, que trabajó como educador, traductor, trabajador sanitario y productor audiovisual.

Este año, los ayoreos celebraron una victoria territorial al recibir el título de una parte de su tierra ancestral. Sin embargo, la mayoría de su territorio se ha vendido a empresas que lo han deforestado para dar paso a la ganadería. Los ayoreos siguen reclamando el reconocimiento y la protección total de sus bosques y de sus parientes no contactados que viven en ellos. El Gobierno paraguayo no lo ha hecho, a pesar de las peticiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Unos pocos meses antes de su muerte, al hablar sobre futuro, Chagabi le dijo a una investigadora de Survival: “Yo creo que podemos tener esperanza, pero no esperar muchos años”.