Una nueva comunidad indígena se convierte en un rayo de esperanza

Aplicación de la pintura de cara tradicional a un joven aborigen, festival de danza, norte de Queensland, Australia.
Aplicación de la pintura de cara tradicional a un joven aborigen, festival de danza, norte de Queensland, Australia.
© John Miles/Survival

Un grupo de aborígenes alaywarr ha abandonado su campo de reasentamiento principal en Australia y ha levantado una nueva comunidad en un lugar llamado Honeymoon Bore.

Banjo Morton, que ha liderado el traslado, declaró que se les había tratado como a parias y que no se les había involucrado en las decisiones sobre su comunidad, especialmente desde que comenzó la política de “intervención” federal indígena en el año 2007.

La “intervención” surgió como reacción a un informe que denunciaba que los abusos a menores entre las comunidades indígenas estaban extendidos. La respuesta del Gobierno consistió en enviar a la policía y a los militares a muchas comunidades remotas, con prohibiciones específicas en materia de alcohol y pornografía.

Los líderes de las comunidades indígenas se vieron despojados de poder y apenas hubo consulta o implicación con los propios aborígenes. La “intervención” ha sido rechazada por comunidades en zonas remotas y criticada por la ONU, por discriminatoria.

Honeymoon Bore se encuentra justo a las afueras de la zona que abarca la “intervención”, por lo que la comunidad puede controlar su modo de vida y su futuro. Morton dijo a los periodistas: “Nos sentimos libres y felices aquí, lejos de todas las reglas e interferencias de la ‘intervención’”.

En estos momentos unas 70 personas viven en el nuevo asentamiento, en tiendas de campaña y toscos refugios. Pese a que su situación actual es básica, es mejor que la del antiguo asentamiento masificado, donde las aguas residuales llegan hasta el tobillo en algunas casas y la gente no tiene ni voz ni voto en las decisiones que se toman sobre sus vidas.

Richard Downs, otro líder alywarr, ha declarado que él prevé que la comunidad
crezca y se convierta en una auténtica ‘utopía’ indígena. Añadió: “Nuestro objetivo es demostrar que los pueblos aborígenes pueden romper el ciclo de dependencia, que podemos cuidar de nosotros mismos en nuestro país.”

Survival tiene en marcha la campaña El progreso puede matar que pone de manifiesto cómo la pérdida de tierra y del control sobre su modo de vida han sido desastrosos para las comunidades indígenas de todo el mundo. A menudo conducen a la dependencia, depresión, suicidio y al abuso de sustancias tóxicas.

Los pasos que van dando las comunidades, como en Honeymoon Bore, para recuperar el control de sus vidas, sus tierras y su modo de vida, suponen un rayo de esperanza para los pueblos indígenas de todo el mundo.