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Caza furtiva

La caza es la principal fuente de proteínas para muchos pueblos indígenas, y es parte de su identidad. Pero cuando se les roba su tierra en nombre de la conservación, los cazadores indígenas pasan a ser considerados de repente “furtivos”. Y se enfrentan a arrestos y palizas, tortura y muerte, mientras se fomenta la caza mayor entre los que pagan por ella

Caza furtiva

La caza es la principal fuente de proteínas para muchos pueblos indígenas, y es parte de su identidad. Pero cuando se les arrebata el control sobre su tierra, como sucede cuando un área pasa a ser reconocida como un parque nacional, de repente los cazadores se convierten en furtivos, con consecuencias nefastas.

Indígena awá tirando con arco, Posto Tiracambu, Caru, abril 2000.
Indígena awá tirando con arco, Posto Tiracambu, Caru, abril 2000.
© Fiona Watson/Survival

La diferencia entre caza y caza furtiva es una cuestión de permiso. La caza furtiva es aquélla que no cuenta con el consentimiento de quien quiera que controle o posea la tierra.

Los indígenas cazadores pueden convertirse en “furtivos” de repente, cuando los gobiernos declaran su tierra parque nacional o área de conservación sin su conocimiento o consentimiento.

En estos casos, a los cazadores sólo les quedan dos opciones: incumplir la ley o dejar que sus familias pasen hambre.

A menudo los gobiernos castigan desproporcionadamente a los pueblos indígenas del lugar que únicamente intentan alimentar a su familia, cuando de hecho son los grupos organizados quienes cazan con fines comerciales los que socavan la conservación, y no los pueblos de la región que lo hacen para conseguir alimento.

En ocasiones, las autoridades incluso utilizan el argumento de la caza furtiva para realojar a comunidades indígenas lejos de los parques.

Irónicamente, un modo muy efectivo de reducir el problema de los “furtivos comerciales” consiste en permitir a los pueblos indígenas que sigan con sus prácticas tradicionales de caza y se les incite a denunciar ante las autoridades la actividad furtiva ilegal.

Criminalizando la caza

Cuando el Gobierno de Botsuana quería expulsar a los bosquimanos de la Reserva de Caza del Kalahari Central, exigió que solicitaran por escrito permisos de caza. Que un bosquimano pudiera cazar o no pasó a depender de su alfabetización y de la discreción del director del Departamento de Vida Salvaje.

Hombre bosquimano.
Hombre bosquimano.
© Survival

De este modo, la caza pasó a estar fuera de la ley y los bosquimanos cazadores se convirtieron en “furtivos”. Los bosquimanos que son sorprendidos cazando dentro de la reserva se enfrentan a arrestos y palizas, tortura y muerte a manos de los guardas.

En Tanzania, el Gobierno y una compañía de safaris de caza negociaron un acuerdo para convertir las tierras ancestrales de los hadzabes en una reserva para la caza mayor entre quienes pagan por ella. Cuando se descubrió a un grupo de la tribu cazando para alimentar a sus familias, sus integrantes fueron encarcelados por “caza furtiva”. Seis de ellos perdieron la vida.

La caza no está desfasada. Es la mejor forma de sobrevivir en el Kalahari.Portavoz bosquimano

Según informó en su día The Washington Post : “Tres de estos hombres murieron de enfermedad en el desconcertante contexto de la cárcel, aislados del mundo exterior, de su caza diaria y de su dieta basada en hierbas, raíces y miel. Otros tres murieron poco después de ser liberados.”

Mantener alejados a los furtivos comerciales

El pueblo indígena de los jarawas vive de cazar jabalíes y lagartos, y de pescar con arcos y flechas en su denso bosque en las Islas Andamán. En 2004, el Gobierno declaró que los jarawa tenían derecho a elegir cómo vivir y a cazar en su tierra.

Cazadores furtivos procedentes del exterior se han adentrado en el bosque y cazan los animales de los que dependen los jarawas. En 2008 algunos jarawas estaban tan frustrados por esto que ataron a dos bandas de cazadores a unos árboles e informaron a las autoridades de las Andamán. El conflicto entre los furtivos y los jarawas ha aumentado y se han producido muertes en ambos bandos.


Los foráneos que cazan de forma furtiva en la tierra de los jarawa suponen una seria amenaza, no sólo para los animales de la región, sino también para los propios jarawas. En este vídeo exclusivo que contiene la primera entrevista filmada a un indígena jarawas, éste explica el problema de los furtivos comerciales en su tierra.

Actúa: escribe al Gobierno de la India instándole a que cierre la carretera que atraviesa la carretera de los jarawas.