Mantengan alejados a los misioneros evangélicos de las tribus no contactadas

¡PROTEJAMOS YA A LAS TRIBUS NO CONTACTADAS!

Hay más de un centenar de pueblos indígenas no contactados en todo el mundo, la gran mayoría en Brasil. Son una parte esencial de la diversidad humana, pero se enfrentan a una catástrofe si sus tierras no son protegidas.

El recién nombrado directivo de la FUNAI, Ricardo Lopes Dias, está vinculado a la organización Misión Nuevas Tribus (MNT). Ahora “rebautizada" con el nombre de Ethnos360 en EE.UU., es una de las organizaciones misioneras más grandes y más radicales del mundo. Su objetivo es contactar y evangelizar a los pueblos indígenas aislados en todo el planeta.

Ricardo Lopes Dias, el misionero que dirige el Departamento de Indígenas No Contactados de la FUNAI. © Ricardo Lopes Dias

EL NOMBRAMIENTO DE RICARDO LOPES DIAS DEBE SER ANULADO

ESCRIBE AHORA AL MINISTRO DE JUSTICIA DE BRASIL

Los pueblos indígenas aislados no son inmunes a enfermedades comunes introducidas por foráneos y tribus enteras han sido aniquiladas tras el primer contacto. Durante más de 30 años se ha implementado en Brasil una política de no establecer contacto con los pueblos indígenas aislados, por su propia seguridad.

Desconocemos cómo se llama este miembro de la tribu no contactada de los awás, pero sí sabemos que su selva ha sido destruida y de ella no queda más que una pequeña isla boscosa. Ahora madereros están entrando en la región. © Mídia Índia

La MNT pretende acabar con la política brasileña de cero contactos. Su presidente, Edward Gomes da Luz, declaró a la BBC que los misioneros deberían tener la libertad de actuar en cualquier comunidad indígena, incluidas las no contactadas. “Tiene que haber una política de acercamiento a esta gente”, ha dicho.

La MNT presionó al Gobierno brasileño para que nombrara a Ricardo Lopes Dias jefe de la unidad de tribus no contactadas, según el hijo del señor Gomes da Luz

El propio Ricardo Lopes Dias trabajó de misionero de la MNT, de 1997 a 2007, en el Valle del Javari, que alberga la mayor concentración de pueblos indígenas no contactados del mundo. Trató activamente de convertir a comunidades indígenas.

AYÚDANOS A PARAR EL GENOCIDIO EN BRASIL #STOPBRAZILSGENOCIDE

La página de Facebook de MNT Brasil celebra la reciente compra de un nuevo helicóptero, que se utilizará en el Estado amazónico occidental de Acre. Uno de sus misioneros declara en un vídeo destinado a recaudar financiación que servirá para localizar las comunidades aisladas que viven en esta región.

Dicen: “Este nuevo programa de vuelo en helicóptero permitirá a la Aviación Ethnos360 servir a todos nuestros actuales misioneros en la región y abrirá la puerta para llegar a otros diez grupos de gente que vive en extremo aislamiento”. 

Líderes indígenas del Valle del Javari han denunciado los planes de MNT, calificándolos de “ataque genocida”. Survival International los apoya, ¿y tú? 

 

Haz clic aquí para escribir al ministro de Justicia de Brasil y pedirle que anule este peligroso nombramiento.

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Según Beto Marubo, de UNIVAJA: “MNT en Brasil ha destruido nuestra organización social, nuestra coexistencia pacífica. Emergieron diferencias y el mundo que hemos conocido durante milenios ha sido desmantelado […] Las actividades misioneras significarán la pérdida total de los últimos pueblos indígenas no contactados del Valle del Javari”.

Waki, un líder matsés, ha declarado: “No quiero a Ricardo en la FUNAI. Conocemos bien a Ricardo. Ha aprendido nuestra lengua. No queremos a la iglesia aquí porque no nos dejan pintarnos la cara, no nos dejan tomar rapé ni utilizar veneno de rana. Por eso no permitiré que venga”.

Indígenas matsés del Javari expresaron en una carta: “El Sr. Ricardo nunca tuvo permiso para venir a nuestro pueblo. Manipuló a parte de la población matsés para levantar un nuevo pueblo […] Los líderes intentaron ir a este nuevo pueblo para establecer diálogo, pero fueron expulsados violentamente. El Sr. Ricardo se aprovechó de los matsés y se apropió de nuestra cultura. No queremos más abusos, así que no permitiremos que el Sr. Ricardo entre en nuestra tierra”.

Paulo Marubo, presidente de UNIVAJA, afirma que: "Dicen a los jóvenes que el movimiento indígena sólo se interpone en el camino, y que no todas las culturas son culturas y son obra del diablo... Un pastor nunca deja de ser pastor".

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Evangélicos en el Brasil de Bolsonaro

En 2017, Bolsonaro declaró: “Dios por encima de todo. No existe eso que se llama Estado laico. El Estado es cristiano, y toda minoría que está en contra de esto tiene que cambiar.”  Dos veces más evangélicos votaron por Bolsonaro que por su rival más cercano en 2018. 

 

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. © Agencia Brasil CC-BY-3.0-BR

Hoy, los evangélicos ocupan puestos de considerable poder político en el Gobierno brasileño y en el Congreso y, si no hay oposición a sus planes, están dispuestos a infligir un daño enorme a los pueblos indígenas y vulnerar sus derechos constitucionales, mucho más allá del ámbito religioso. 

Damares Alves, la pastora evangélica nombrada ministra brasileña de la Mujer, Familia y Derechos Humanos. © Geraldo Magela/Senado Federal do Brasil

En 2019, el presidente Bolsonaro nombró a Damares Alves, una pastora evangélica, ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos. Ella también piensa que “había llegado el momento de que gobernara la iglesia”, y ha puesto en tela de juicio la política brasileña de no forzar el contacto con las tribus aisladas. Antes de tomar posesión del cargo, la Sra. Alves declaró: “Vamos a traerlas [a las tribus no contactadas] al primer plano, no porque no estén contactadas, sino porque están olvidadas y dejadas en las manos de diversas ONG. Es el Estado el que se hará cargo de esta gente no contactada.” 

Sin duda envalentonados por Bolsonaro, evangélicos de otras denominaciones han intentado entrar en contacto con pueblos indígenas no contactados. Un miembro de Baptist Bible Fellowship International está siendo investigado por las autoridades brasileñas por haber penetrado en el territorio de la tribu no contactada hi-merimã en 2019. Él y sus guías habían accedido a campamentos abandonados y según la FUNAI “pusieron en peligro las vidas de toda una tribu aislada”. 

Hogar de indígenas no contactados, Valle del Javari, Brasil. © Peetsa/FUNAI/CGIIRC Archive

La organización indígena del Valle del Javari, UNIVAJA, denunció en 2019 a tres misioneros evangélicos que habían penetrado en una zona en que habita un grupo no contactado. Se temía que los misioneros habían ido allí para tratar de forzar el contacto. UNIVAJA advierte de que uno de ellos se prepara ahora para volver al territorio del Valle del Javari para contactar un grupo aislado que vive allí. 

 

Misioneros y pueblos indígenas

La MNT tiene su sede principal en Estados Unidos. Recauda enormes sumas de dinero para financiar un imperio global de unos 3.000 misioneros que operan en América Latina, Asia y África. Creada en 1943, sus fundadores declararon: “Con firme decisión ponemos en peligro nuestras vidas y arriesgamos todo por Cristo hasta que hayamos llegado a la última tribu, dondequiera que pueda estar.”

Globalmente, sin embargo, existe un amplio espectro de organizaciones misioneras que trabajan con pueblos indígenas; algunas son comparativamente benignas o benevolentes, otras son más radicales e intransigentes en su defensa de los pueblos indígenas.

Carlo Zacquini ante la foto de supervivientes de la masacre de Haximu. Carlo es un misionero católico que vive y trabaja con el pueblo yanomami de Brasil desde 1965. Ayudó a fundar la Comisión Pro Yanomami, una ONG brasileña que batalló durante 30 años por los derechos de los yanomamis sobre sus tierras y ha desempeñado un papel crucial en su lucha por la supervivencia. © Fiona Watson/Survival

Cabe destacar el caso de algunos misioneros católicos, influenciados por la teología de la liberación, que no consideran que su misión sea evangelizar, sino más bien fomentar las relaciones con las comunidades indígenas sobre la base del diálogo interconfesional y el respeto. 

Muchos han sido atacados y asesinados por ponerse del lado de los pueblos indígenas y haber luchado por sus derechos.

En 1971, bajo los auspicios del Congreso Mundial de las Iglesias, un grupo de antropólogos se reunió en Barbados para hablar de la situación de los pueblos indígenas. La “Declaración de Barbados – por la liberación de los indígenas” denunció los abusos de derechos humanos cometidos por gobiernos, misioneros y otros. Condenó las misiones religiosas y su “imposición de criterios y pautas de pensamiento y comportamiento ajenas a las sociedades indígenas colonizadas. El pretexto religioso ha justificado demasiado a menudo la explotación económica y humana de la población aborigen”.  Pidió la suspensión de toda actividad misionera y llamó a los misioneros a “apoyar la liberación indígena”.

En un histórico discurso en Santa Cruz, Bolivia, en 2015, el papa Francisco reconoció el sufrimiento que había infligido la Iglesia Católica a los pueblos indígenas y dijo: “Pido humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América… Se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios.”

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¿Por qué pueden ser peligrosos los misioneros?

Indígenas achés poco después de ser capturados y llevados fuera del bosque a la “reserva” aché. Seis meses más tarde, estos tres habían muerto. Paraguay 1971. © A. Kohmann/Survival

Pueden propagar enfermedades letales

Una crítica importante a la MNT se refiere al enorme riesgo que sus misiones evangelizadoras comportan para las tribus no contactadas o contactadas recientemente, que son sumamente vulnerables a las enfermedades foráneas como la gripe, el sarampión y la varicela, contra las cuales no están inmunizadas.

Niña yanomami, 2008. El futuro de esta generación está en el aire, ya que el Congreso brasileño debate actualmente una ley que, de aprobarse, permitirá la minería a gran escala en los territorios indígenas. Esto traerá enfermedades y daños medioambientales que afectarán a los yanomamis y a otras tribus remotas de Brasil. © Fiona Watson/Survival

Los yanomamis son la tribu relativamente aislada más grande de Sudamérica. Viven en los bosques tropicales y las montañas del norte de Brasil y el sur de Venezuela.

En 1967, la hija de un misionero de la MNT llegó a un campamento misionero yanomami en el norte de Brasil introduciendo el sarampión, que pronto infectó a los yanomamis, que son sumamente vulnerables a esta enfermedad. La MNT estaba mal preparada para hacer frente a la consiguiente epidemia, en la que se infectaron 165 yanomamis y 17 murieron

Los misioneros no parecían excesivamente preocupados por esta catástrofe, ni sentirse culpables de haberla provocado. Uno de ellos dijo: “Fue muy duro darnos cuenta de que tantos amigos nuestros habían accedido a la eternidad sin conocer a Cristo. Pero sabemos que Dios nunca comete un error.” 

Otro misionero de la MNT se quejó de que los yanomamis parecieran contentos con su cultura y no quisieran acumular posesiones materiales a base de trabajar y ahorrar.

En 1987, la MNT contactó en secreto con la tribu zo’é en el norte de Brasil. Poco después, muchos indígenas se enfermaron de gripe y malaria, frente a las cuales no tenían inmunidad. La tribu perdió alrededor de una cuarta parte de su población original a causa de estas enfermedades entre 1982 y 1988. Jirusihú, un hombre zo’é, contó a Survival: “Antes, cuando no había hombres blancos, los zo’és no tenían enfermedad. En el pasado había montones de niños, mujeres, hoy ya no tantos.”

Un hombre y un niño zo’és descansan sobre una hamaca hecha con fibras de nuez de Brasil. Hoy en día, cualquier forastero que visite a los zo’és es examinado a fondo antes de poder entrar en su territorio. Gracias a ello, la población se ha estabilizado y crece gradualmente. Actualmente existen unos 315 zo’és. © Fiona Watson/Survival

Escribe al ministro de Justicia de Brasil

 

Misioneros han introducido el abuso infantil y la prostitución

AVISO: Un grupo de mujeres, cuyos progenitores se unieron a MNT cuando ellas eran niñas, hablan de los abusos sexuales que sufrieron a manos de misioneros en la escuela. 

En 2019, cinco mujeres estadounidenses revelaron en NBC News que habían sido víctimas de abusos sexuales por parte de dos misioneros de MNT cuando asistían a escuelas de dos misioneros de MNT cuando asistían a escuelas de esta organización. Algunas de ellas apenas tenían seis años de edad en aquel entonces.  

La MNT encubrió el abuso durante años; una de las víctimas contó a NBC: “Organizaciones profundamente religiosas son espacios de elección para pedófilos que quieren ocultarse… La cultura del silencio estaba integrada en la enseñanza. No cotillees, no hables de nada que no sea edificante. Es justo la receta para el abuso”.

El director general de MNT pidió públicamente perdón por “el terrible abuso que sufrieron a manos de los perpetradores cuando asistían de niñas a un internado de MNT, y por la mala gestión de las situaciones cuando MNT se enteró hace unos 30 años”.

En 2013, un misionero de MNT fue detenido en EE.UU. y condenado a 58 años de prisión por abuso sexual y producción de material pornográfico con niños indígenas de la tribu katukina en Brasil. 

Davi Kopenawa con su nieto en 2008. Davi protesta contra la propuesta de ley que permitirá la minería a gran escala en territorio yanomami. Davi viene luchando por los derechos de su pueblo desde la década de 1970. © Fiona Watson/Survival

Davi Kopenawa Yanomami cuenta cómo un misionero de MNT, que ya había dejado embarazada a una joven mujer casada, comenzó a acostarse con una niña yanomami. “¡Me enfurecí cuando siguió afirmando que él formaba parte del pueblo de Teosi [Dios]!”, dice Davi. “Nos engañó con todas sus mentiras.” La reacción de MNT consistió en despedir simplemente al misionero, quien más tarde consiguió un empleo en la FUNAI.

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Otros informes revelan que las tácticas de evangelización de MNT condujeron a la prostitución de menores indígenas. El escritor Norman Lewis visitó a la tribu panare en Venezuela en 1983 y describe cómo los indígenas tenían que pagar cuotas a los misioneros. Sin tradición de acumular bienes, algunos tenían muy pocas cosas que pudieran vender para pagar sus deudas, hasta el punto de que un hombre panare prostituyó a su hija. 

Después de haber sido expulsados de sus tierras por agroganaderos y obligados por la fuerza a sedentarizarse, menores ayoreos y achés en Paraguay fueron forzados a prostituirse o a trabajar en condiciones de esclavitud salarial en los ranchos. Al parecer, la MNT apenas hizo nada por poner coto a los abusos e incluso se benefició de ellos: Norman Lewis describe cómo el misionero Jim Stolz, de MNT, arrendó a cuatro achés como jornaleros a ganaderos locales a cambio de recibir dinero para las arcas de la misión.

Miembros del pueblo suruwaha explican cómo los misioneros evangélicos Márcia y Edson Suzuki dijeron a la tribu que se llevaban a una niña pequeña, Hakani, para que la tratara un médico, pero nunca la devolvieron. De hecho, la pareja había adoptado a la niña y afirmaron que miembros de la tribu intentaron matar a Hakani enterrándola viva porque tenía discapacidad, cosa que era falsa. Después aprovecharon esta mentira para recaudar dinero y reunir apoyos a una ley que permitiera apartar a los menores indígenas de sus padres por la fuerza. 

 

Algunos misioneros tratan de “rescatar” a menores de la tutela de sus padres

Damares Alves, ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, es la fundadora de una ONG evangélica llamada Atini, que está detrás de una controvertida propuesta de ley en el Congreso, conocida por el nombre de Ley de Muwaji. Si se aprueba esta ley, otorgará al Estado, y por extensión a los misioneros, el poder para separar a los menores indígenas de sus comunidades ante la mera sospecha de que pudieran estar en riesgo. Es fácil ver cómo esta ley podría manipularse y subvertirse por grupos evangélicos fundamentalistas, que ya en el pasado se han dedicado a secuestrar a menores indígenas de sus comunidades aduciendo diversos pretextos. 

La ministra Damares Alves, una abogada cualificada, está siendo criticada actualmente por mujeres indígenas y grupos de oposición por no cumplir formalmente los procedimientos legales cuando adoptó a Lulu, una niña indígena kamayurá de seis años de edad.

De acuerdo con los kamayurás, se llevaron a la niña de la comunidad para un tratamiento dental y nunca volvió. Su familia dice que la ministra no solicitó su permiso para adoptar a la niña y ni siquiera le informó de sus planes.

Un documental emitido en 2011 por la televisión australiana se grabó en colaboración con Atini (una organización evangélica cofundada por la ministra brasileña Damares Alves) e invitó a los televidentes a enviar donativos a esta organización. La película retrató falsamente a la tribu suruwaha recién contactada como personas perversas que sacrificaban bebés y adoraban a Satán, perpetuando así el mito de que las tribus recién contactadas son más violentas que otras sociedades. 

Survival presentó una queja formal al organismo regulador de los medios audiovisuales de Australia, señalando que la descripción que hace la película de la tribu Suruwaha era falsa e incitaba al odio racial (muchos comentarios de televidentes en internet eran profundamente hostiles y racistas, uno incluso llamaba a aniquilar la tribu). La queja fue ratificada por un tribunal federal.

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Actúan con desprecio racista hacia los pueblos indígenas

Un misionero pintado de negro pretende ser miembro del pueblo yanomami en un curso de formación promovido por MNT. © NTM

Tras las creencias religiosas extremas de MNT subyace un fuerte elemento de racismo y desprecio por los pueblos indígenas y sus diversas religiones, culturas y modos de vida. Brown Gold, el boletín mensual de MNT (desde que fue modificado) ha calificado a los pueblos indígenas de “pequeños salvajes morenos” y su religión de “una forma espiritista de adoración movida por fuerzas satánicas”. 

La MNT opera a base de utilizar el miedo y el lavado de cerebro. Deseosos de convertir a la tribu panare en Venezuela, sus misioneros llegaron incluso a decirles que fueron los panares quienes mataron a Jesucristo. El acoso moral y la inculcación de sentimientos de culpa forzaron a algunos panares a sucumbir y “abandonar sus maneras satánicas”. Un misionero de MNT calificó a los yanomamis de “completos salvajes que no llevan ropa y están totalmente implicados de la brujería y la adoración del demonio”. 

Mujeres y niños yanomamis recogen hojas para convertirlas en timbó, un veneno utilizado para aturdir a peces, 2010. © Fiona Watson/Survival 2010

Los yanomamis creen firmemente en la igualdad de las personas. Ningún cazador se come la carne del animal que ha matado, sino que la reparte entre amigos y familiares. A cambio, otro cazador le dará carne.

El controvertido antropólogo Napoleon Chagnon, quien trabajó con los yanomamis en Venezuela, fue presentado a la tribu por un misionero de MNT a quien se refería como “un buen amigo”. Chagnon califica a los yanomamis de “pillos, agresivos a e intimidatorios”, haciéndose eco de algunas de las caracterizaciones denigrantes de la MNT con respecto a los indígenas.

Chagnon donó dinero a la MNT y escribió a su presidente para expresarle su “satisfacción por la manera en que el personal de campo desempeñaba su tarea de evangelizar a los yanomamis”, tarea que calificaba de “ingrata”. Dijo que los yanomamis eran “afortunados” de tener a los misioneros y que “es una mera ilusión suponer que los primitivos de hoy no se verán afectados por la Cultura Occidental”. 

Tal vez los incidentes más notorios en que ha estado implicada la Misión Nuevas Tribus ocurrieron en Paraguay en 1979 y 1986, durante la dictadura de Stroessner, cuando misioneros de la MNT ayudaron a organizar “cacerías” de miembros no contactados de la tribu de los ayoreos. Varias personas resultaron muertas a raíz de esos enfrentamientos, en los que se obligó a grupos de ayoreos a abandonar el bosque, y muchos otros murieron más tarde de alguna enfermedad.

Después de esas controvertidas incursiones, Survival preguntó a MNT cuántos indígenas recién contactados habían sobrevivido al contacto. Les Pederson, el coordinador de MNT para América Latina, contestó: “No mantenemos esa clase de registros detallados. Se encuentran todos bastante bien mezclados con los demás, allí abajo, y esos indígenas tienen prácticamente todos el mismo aspecto.”

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No les preocupa el cuerpo siempre que se hagan con el alma

Indígenas achés poco después de ser capturados en © A. Kohmann/Survival

En 1975, el escritor Norman Lewis visitó el campamento de MNT para miembros de la tribu aché recién contactados en Paraguay y lo que vio fue la “experiencia más siniestra” de su vida. En una escena espantosa describe a varias supervivientes de una reciente cacería: “dos ancianas tumbadas sobre unos trapos en el suelo, totalmente demacradas y visiblemente moribundas… no había comida ni agua a la vista… Una mujer… se hallaba en estado desesperado con heridas no tratadas en la pierna. Un niño pequeño, desnudo y lloroso, estaba sentado a su lado”. 

El investigador de Survival Luke Holland visitó otro campamento misionero de MNT en Paraguay en 1979 y describió su encuentro con una familia ayorea que había sobrevivido a la cacería: “El chico Dapui se hallaba bajo su ‘manta’… 

Una escena horrorosa. Cuatro personas. Un hombre joven, con el cabello atado en una larga coleta. Su mujer, Dujaenguta, con la pierna enyesada. Había venido caminando con una rotura doble, después de caerse de un árbol durante la persecución. Perdió su seno derecho por un disparo en un choque anterior con indígenas ‘domesticados’ de El Faro Moro [el campamento de MNT].”

Eode en una base de MNT, 1979. Capturado en una cacería, murió pocos días después. © Luke Holland/ Survival International 1979

“El cuarto hombre, un anciano llamado Eode, el padre de la mujer. Todos tenían síntomas de gripe y tosían continuamente. Les lloraban los ojos y estaban sucios. El anciano, exangüe y flaco. Los ojos medio cerrados. Estaba acostado de lado, completamente inmóvil. La niña también estaba tumbada. El hombre de la coleta estaba sentado quieto, su cara era una máscara trágica de resignación.”

El antropólogo Mark Münzel, quien investigó el contacto forzado de los achés por ganaderos y funcionarios gubernamentales paraguayos en la década de 1970, registró una “canción triste”, en la que los achés lamentan la destrucción de su pueblo y su tierra por los forasteros: “Nunca más vagaremos libremente entre los árboles del bosque… Nuestras niñas, esas hermosas flores, fueron pisoteadas por los blancos y secuestradas violentamente de la tierra lejana… ahora los achés están postrados en sus cenizas, y ya no dejan sus casas nunca más… Los achés, oh los achés, ya no son más achés.” Muchos achés fueron obligados a vivir en pésimas condiciones en un campamento, del que se hizo cargo MNT después de que el gobierno lo abandonara.

 

Facilitan el acceso a las tierras y los recursos indígenas

Los madereros ilegales en la zona awá suponen una amenaza extremadamente grave para el bienestar de la tribu, Brasil. © Bruno Kelly/Greenpeace

Una crítica fundamental a los misioneros fundamentalistas como los de MNT se refiere a su complicidad con muchos gobiernos cuya agenda neocolonial prevé integrar a los pueblos indígenas en la sociedad nacional y explotar sus tierras y sus recursos. Como explica Dinaman, un activista tuxá de Brasil: “No solo pretenden evangelizar; quieren llevar las comunidades a las ciudades y así desocupar nuestras tierras para plantar soja, abrir minas y criar ganado.”

Eode en la base de la Misión Nuevas Tribus, 1979. Capturado en una cacería, murió pocos días después. © Luke Holland/ Survival

Las actividades de la MNT debilitan los derechos de los pueblos indígenas al reasentarlos por la fuerza, destruir su identidad y crear dependencia. Le interesa mucho más la conversión de los pueblos indígenas que su salud y bienestar. Uno de sus contactos más conocidos y vergonzosos tuvo lugar en Paraguay en las décadas décadas de 1970 y 1980, cuando organizó brutales “cacerías” para capturar a miembros no contactados de la tribu nómada de los ayoreo-totobiegosodes, la “gente del lugar de los puercos salvajes”.

Sacaron a los ayoreos de la selva contra su voluntad, los hacinaron en inmundos campamentos, los forzaron a servir a los misioneros y depender de ellos y los aterrorizaron para que renunciaran a sus propias creencias. Algunos ayoreos murieron al cabo de unos días a causa de enfermedades contra las que no estaban inmunizados y por el shock sufrido. Otros sucumbieron posteriormente a enfermedades que siguen plagándoles hasta hoy.

Chagabi, un líder ayoreo, contó a Survival en 2019: “Pensaban que sacándonos del bosque nos salvarían. No era lo que nosotros queríamos. Después de esto, muchos ayoreo-totobiegosodes murieron a causa de una alguna enfermedad, de problemas respitatorios, de tuberculosis.”

Vídeo: Chagabi Etacore, uno de los líderes y defensores del medioambiente más queridos de los ayoreo-totobiegosodes, habla de los efectos persistentes del contacto. Murió en agosto de 2019: la más reciente víctima de la epidemia de enfermedades respiratorias contraídas a raíz del contacto.

Desde que se produjo el contacto, el Gobierno paraguayo ha entregado la mayor parte del bosque de los ayoreos a ganaderos, un crimen facilitado por la iniciativa de MNT de forzar el contacto y desalojarlos de sus tierras. Muchos han acabado trabajando de jornaleros para los ganaderos en condiciones equiparables a la esclavitud.

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Su fanatismo religioso implica que siempre persistirán en su objetivo

John Allen Chau. © John Allen Chau/Facebook

John Chau, un misionero estadounidense, murió en 2018 a manos de un grupo de sentineleses no contactados en las islas Andaman, después de que tratara repetidamente de contactarlos. Murió porque hizo caso omiso con obstinación de las advertencias de los indígenas de que se alejara. El dirigente de All Nations, la misión evangélica que le o lo apoyaba, dijo en una declaración (mostrando un desconocimiento total de los deseos de los sentineleses): “Rezamos por que el sacrificio de John dé frutos eternos cuando llegue la cuando llegue el momento.”

A pesar de haber sido expulsada de algunos países y territorios indígenas, la MNT continúa evangelizando. El presidente Hugo Chávez expulsó a 200 misioneros de MNT del Estado venezolano de Amazonas en 2005. Sin embargo, algunos permanecieron en el país al haber nacido en Venezuela y siguieron trabajando en la Misión Padamo Aviación y Apoyo, una organización evangélica vinculada a la MNT, que califica a los yanomamis de “uno de los grupos de gente más primitivos del mundo”, cuya “cultura está basada en la venganza y está controlada por curanderos”.

En 1995, dos misioneros de JOCUM (Juventud con una misión) trataron de hacer contacto con la tribu no contactada hi-merimã, pero fueron interceptados y expulsados por la FUNAI. Los diarios que les confiscaron revelan que sabían que estaban incumpliendo la ley: "El Demonio no está contento con perder terreno con nosotros y hará todo lo posible por hacernos retroceder, volver atrás. Sin embargo, en nombre del Señor Jesucristo, continuaremos hasta la hora señalada por el Señor. En este lugar, sin duda la FUNAI y la policía federal no nos encontrarán”.

Zo'és reunidos a la orilla del río para una partida de pesca comunal en Brasil. Los zo'és llevan unos palos pegados a la barbilla, llamados ‘m’berpót’, que ellos consideran una parte fundamental de su belleza, además de ser una marca auténtica de su tribu. © Fiona Watson/Survival

Después de que la FUNAI expulsara finalmente a los misioneros de la MNT del territorio de la tribu zo’é en 1991, la MNT no se rindió. Luiz Carlos Ferreira, uno de los misioneros de la MNT involucrados en el contacto catastrófico, estableció una pequeña base fuera del territorio y persuadió a algunos zo’és de que fueran a vivir allí. En 2015, la fiscalía lo acusó a él y a un colega de utilizar a los zo’és para recolectar nueces de Brasil y mantenerlos en condiciones escandalosas, “análogas a la esclavitud”. Lo absolvieron por falta de pruebas.

Sin embargo, en 2020 un juez condenó a Luiz Carlos Ferreira por facilitar ilegalmente armas de fuego a un hombre zo´é, imponiéndole una multa de 4.400 dólares estadounidenses y sentenciándolo a 2 años y 8 meses de cárcel, aunque esta última pena le fue conmutada más tarde a cambio de prestar servicios comunitarios. La fiscalía señaló que “las actividades de los misioneros en la región han sido extremadamente dañinas, habiendo causado ya epidemias mortales entre los indígenas” y violado el derecho de autodeterminación de los zo’és. El juez dictaminó que el arma de fuego se entregó a “una población totalmente vulnerable” y que el hecho de dársela a los zo’és “acarrea un riesgo tanto para la integridad física de los indígenas como para su cultura”, incluida la propagación de enfermedades.

 

Más información sobre las tribus no contactadas

Protesta en Londres contra Bolsonaro – 31 de enero de 2019. © Rosa Gauditano/APIB/Survival International

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